De vuelta del puente. Qué bien sientan estas cosas, estar en casa y darle vueltas a la cabeza, y leer, leer cosas que no le sientan bien al coco. Porque con el estado anímico adecuado, cualquier libro tiene algún tipo de pasaje “pernicioso”. Si tienes problemas amorosos raro es el libro en el ke no hay alguna historia de amor, o al menos un atisbo de ello. Si te sientes solo seguro que parte de la historia son los amigos o compañeros de fatigas del protagonista. Si sientes que tu vida es aburrida, en el libro el protagonista seguro que hace más cosas que tú. Si te sientes un fracasado, a alguien en el libro le saldrán bien las cosas.

O sea, que si estás predispuesto a ello, el protagonista del libro en algún aspecto seguro que tiene la vida que tú ansías. Claro que en ocasiones es más fácil envidiar al protagonista que en otras. Uno de los últimos libros que leí fue Visiones, de Dean Koontz. El libro lo cogí el día que me iba de Vacaciones en el crucero, básicamente porque era el que menos mal sonaba de los que había en el quiosco del World Trade Center de Barcelona, que es de dónde salía el barco. No soy un gran fan de Koontz, ni mucho menos, aunque los dos libros suyos que había leído antes, Nocturno y Único superviviente, no me habían desagradado: me parecían entretenidos sin más. El caso es que una de las razones de que ese libro no me haya gustado demasiado es que me resulta casi imposible sentirme identificado con los protagonistas, ni creérmelos. Y el final, que me pareció malísimo y era tan exageradamente predecible que ni te planteabas que pudiera ser así. Con libros así es muy difícil lanzar tu estado de ánimo al papel y que hagan resonancia y te pongas peor.

Pero los de este fin de semana son distintos, lo reconozco. Tampoco es que me haya puesto mal, porque aunque haya empezando hablando de cuando los libros sientan mal, no ha sido el caso porque extrañamente no he estado demasiado proclive a los bajones. Los libros tenían un único culpable, Carlos Ruiz Zafón. Hace tiempo que leí La Sombra del Viento y llevaba tiempo queriendo releerlo, y este puente ha sido una buena oportunidad. Probablemente sea el libro que más me ha gustado en los últimos tiempos. Engancha tremendamente, y está bien escrito. Y los personajes están bien, y… en fin, que el librillo es muy recomendable. El otro libro suyo que leí, Marina, si bien no me ha gustado tanto reconozco que es también digno de recomendarse, no nos llevemos a engaño. En resumen, dos libros entretenidos y que se pasan volando.

Si es que no puede ser, empiezo quejándome del puente y acabo de críticucho literario de todo a cien…