Supongo que nunca me entero de nada mínimamente importante. Como diría un visionario “Soy un hombre mágico, del pais feliz de la casa de gominola de la calle de la piruleta”… Lo jodido es que ni siquiera así me va bien. Porque veamos, me conozco. Si me enterase de algo, probablemente me afectaría. Si alguien me cuenta sus problemas, me convierto en una persona horrible que se siente fatal si no sabe qué hacer o qué decir. Si tengo la posibilidad de hacer algo, al menos desaparece la parte de culpabilidad y solo queda esa parte en que te da rabia que alguien a quien aprecias tenga un problema. Desgraciadamente, soy un tipo de escasos recursos y rara vez puedo hacer o decir algo que ayude.
Pero claro, el hecho de no enterarme, sea por la razón que sea, también me hace sentir mal. ¿Acaso a alguien le gusta sentir que la gente sabe que no va a poder hacer nada y es mejor pasar del tema? ¿O, mejorando aún la situación, que ni siquiera confíen en él hasta el punto de comentar esos problemas? Y bueno, básicamente éso es ser yo. Me entero a toro pasado de las cosas, en plan “Ah, ¿pero no te lo dije?”… o sea, tarde y mal, y cuando ya no importa que lo sepa o no porque no hay nada que hacer. O sea, de acuerdo que hay cosas que uno prefiere no saber (que generalmente son aquellas de las que sí se entera uno), pero ni calvo ni con dos pelucas…
Otro desvarío más sin venir a cuento made in Txema.
P.D. Sí, ya empiezo a estar aquejado de mi tradicional depresión cumpleañera. Os recomiendo manteneros alejados porque el día 14 y 15 seguramente haya llegado a la fase en la que muerdo

