Ayer tuve uno de los mejores comienzos de día que se recuerdan en la historia de la humanidad. Me desperté anormalmente temprano para ser sábado (lo cual significa en torno a las doce, y eso que me habría gustado dormir más, que uno es dormilón y aprovecha especialmente para ello los fines de semana) y el panorama que me encontré era desolador. El monitor había decidido que ante la inminente llegada del iMac (que se espera para el viernes que viene) podía permitirse el lujo de una jubilación anticipada. Y de fondo… lluvia, aguacero. En ese momento un brillo de reconocimiento pasa por mi mente: el viernes por la tarde, pese a parecer que estaba seca, dejé la ropa tendida para asegurarme de que se secaba bien y porque no me apetecía recogerla.

Huelga decir que cuando salí a la terraza, la ropa estaba como diez veces más mojada que recién sacada de la lavadora. Tras constatar que no había manera de que el monitor funcionase (a parte de que fuera el monitor y dado que en días anteriores lo había hecho cuando se hayaba en la pantalla de cambio de usuario también consideré que pudiera ser cosa de la gráfica), una llamada a Kike sirvió al menos para concretar los planes de cara a la noche. Y para que me ayudasen a bajar la caja en la que estaba el monitor del año catapúm de Mon, que pese a lo incómodo es mejor que no tener monitor xD. Lo de la ropa estaba clara la solución: un centrifugado y a tenderla dentro xD.

Luego la tarde nos llevó a casa de Robotito y Cheewe a ver a un loco gritar “Viva España, viva Franco, viva Hitler” en un monólogo mezcla de Tony Montana “post-montaña de coca” y Ruiz Mateos diciendo éso de “que te pego, leches”. A parte de torturar al repartidor del chino pidiendo en pleno aguacero vespertino y jugar a la Wii que afortunadamente llevó Xavi. Pero todos éstos hechos no tienen la ironía-mala suerte de la mañana, así que mejor no profundizo :P