Este post también podría llamarse “Yo y el teclado de Mac”. Y es que si bien el iMac funciona perfectamente, el tema del teclado empieza a convertirse en algo surrealista.
Cuando me llegó el iMac, resultó imposible hacer funcionar el teclado Bluetooth. Son cosas que pasan: algunos de esos bichitos tienen que salir defectuosos, y me tocó a mí, porque yo siempre he tenido muy mala suerte con éstas cosas (véase la tarjeta de red inalámbrica, o mejor dicho LAS tarjetas, porque me salió defectuósa tanto la USR interna como la que nos regalaron al contratar la línea con ONO, y eso por mencionar el primer caso que me viene a la cabeza). El caso es que, contra lo que me dijo el muchacho que me atendió en su momento, el teclado ha llegado hoy. Según se ve, se les debe haber ido un poco la olla porque en UPS no tenían noticia de que tuviera que entregar el viejo en el paquete, con lo cual me ha tocado llamarles para que lo recojan. Hasta aquí lo más o menos normal.
Pero resulta que una vez que se ha ido la mujercilla de la entrega, abro el teclado, lo enlazo… todo bien, hasta que digo de escribir algo. ¡Coño!, ¿dónde está el signo de interrogación? ¿Y la eñe?. Si, ciertamente no era un teclado en español. Así que vuelta a llamar a Apple. Y de paso arreglar el tema y preguntarles por cómo apaño la devolución. Yo sospecho que puede que el que me ha atendido hoy se haya hecho la picha un lío, porque la devolución es un pelín extraña. Mañana vienen los de UPS a recoger el envío primero… pero en lugar de devolver el defectuóso tengo que devolver el inglés que funciona bien. Y cuando me llegue el nuevo tengo que devolver el que venía con el iMac. Algo me dice que lo normal es que devolviese mañana el que no funciona ni a tiros, y cuando llegase el nuevo devolver el que carece de eñe. Pero ellos sabrán, yo sólo sigo órdenes.
Y me da por preguntarme… ¿habrá un nuevo capítulo de ésta historia?. Teniendo dos teclados aquí, y manejando mi Logitech de toda la vida, me asaltan dudas de que alguna vez vaya a usar el teclado que se supone le corresponde al bicho éste. Es uno de esos caso en los que, como hay varios problemas, empiezas a esperar que siempre los haya. Os mantendré informados de las novedades… o quizás no.

