lost in translation Pues qué decir de una de mis películas favoritas… Podría decir muchas cosas, o muy pocas. Todo depende de a quién se las digas…

Una de esas cosas que hacen fantástica a ésta película es su ritmo. Un ritmo pausado. Que casa perfectamente con la situación de los protagonistas, que durante toda la película son incapaces de dormir por culpa del Jet Lag. Ese ritmo lento, esa sensación de que no pasa nada, o que pasa muy lentamente… me fascina, me atrapa completamente. Quizás sea porque yo soy un poco así, lento. También engancha la fotografía, sublime. Esos planos con Scarlett Johansson sentada junto a la ventana viendo los tejados de Tokio, esa ciudad bulliciosa, esos templos dónde se respira paz… Todo colabora para llevarnos a otro mundo completamente diferente al nuestro, con costumbres distintas, con ritmos distintos… y a la vez nos sumerje en cómo se sienten Charlotte y Bob, ayudándonos a identificarnos con ellos y entender cómo puede surgir una “amistad con toques de algo más” entre esas dos personas tan distintas en su situación y en su edad, ayudados por esa situación.

La historia en sí, para resumirla un poco, nos habla de como Bob Harris, actor un tanto venido a menos, o al menos eso nos dan a entender, llega a Tokio para rodar un anuncion de Whisky Santori. En su estancia, ayudado por la falta de sueño, conoce a Charlotte, que acompaña a su marido, fotógrafo, y pasa muchas horas también sin poder dormir y sin nada que hacer en el hotel. Entre ellos se fragua una peculiar amistad, entre una joven que busca su objetivo en la vida y un cincuentón que lo tuvo pero parece haberlo perdido un poco. Esa sensación de encontrarse perdidos, tanto en la vida como en la para ellos extraña Tokio, es el catalizador de ésta tierna historia.

En definitiva, una película que os recomiendo encarecidamente. Una historia intimista, que nos habla de los sentimientos de dos personas muy diferentes, con una puesta en escena deliciosa, unas actuaciones magistrales, que nos da una sensación de delicadeza y ternura a la que yo al menos soy incapaz de resistirme. Por algo es una de las pocas películas que me han arrastrado al cine dos veces, y además en éste caso fui yo el que insistió en volver…