¿Sabéis lo que más odio del piso dónde vivo ahora? Tender. Es uno de esos detalles relativamente poco importantes, pero que para mí es un muy mal trago.
No es ningún secreto que tengo un cierto vértigo. De acuerdo, no es un vértigo muy grave de esos que te incapacitan para muchas cosas, pero a mí me produce mucho respeto estar cerca de un precipicio. Si miro a lo lejos, obviamente, no es un problema, si lo fuese desde luego no habría aguantado mucho tiempo viviendo en el séptimo piso en el Carmelo. Y si me noto seguro, en el sentido de que la única manera de caer sea exclusivamente por culpa mía, tampoco es problemático. También es verdad que yo de pequeño no es que no tuviese vértigo, es que me gustaba acercarme a las situaciones que suelen producir vértigo. Cuando iba con mi padre por el monte, solía ser él el que me agarraba por acercarme demasiado, porque lo suyo es el vértigo ajeno. Ahora no tiene que agarrarme y soy yo el que, desde varios metros de distancia, le digo que se aleje del borde. Por eso no me atrevo a descartar que con el tiempo la cosa pudiera ir a peor, aunque ni lo creo ni mucho menos lo deseo.
Así que, como digo, no es un problema grave. De acuerdo, lo paso muy muy mal subiéndome a una escalera portátil, o incluso a un taburete. Eso es así porque, a partir sobretodo del segundo escalón, toda confianza y seguridad desaparecen de un plumazo para mí. En alguna escalera “normal” también me he sentido incómodo, pero desde luego es algo muy poco habitual que se ha producido con escaleras muy mal pensadas. Y los balcones son mi perdición, especialmente los que tienen barandilla. Pero el de casa, de todos modos, afortunadamente no es de barandilla. Así que no debería ser muy problemático. Pero el hecho de tender implica inevitablemente no ya mirar hacia abajo, sino asomarte. Y eso me incomoda mucho, el sentir que una parte más o menos grande de mí está suspendida en el vacío. Y, para rematar la jugada, la tercera cuerda está a una distancia tal que, para colgar la ropa con comodidad, tengo que ponerme levemente de puntillas. La tercera cuerda es horrible.
Por algo, hace unos minutos cuando tendía, me caían goterones de sudor. Y, en esta ocasión, el hecho de que hiciera calor solamente ayudaba, y si hubiera hecho frío también habría sudado la gota gorda. La gran putada es que sé que dentro de un rato tendré que volver a afrontar todo eso para recoger la ropa seca… Ojalá pudiese timar al Mon para que lo hiciera él.


Juer, algo nuevo xD Se nota que te acojona de verdad. A ver si algún colega que viva contigo lee esto y le da lástima, suerte xDD
Dicho por Miky el 24-06-2007 a las 14:43
Ahora ma iba a ir a recoger la ropa U_U pofaaaa vente a recogerla por mi… XDDDDDDDD
Dicho por chemapeich el 24-06-2007 a las 15:14
Supongo que te alegrarás de no vivir en un décimo como yo.
Además en mi terraza, hay barandilla y supongo que tampoco te haría escesiva gracia, aunque con el toldo echado no resulta tan desafiante.
TU lo de montarte en montañas rusas y eso, nada de nada pues… vaya yo que te iba a invitar a montarte en la nueva lanzadera de Port aventura que es como dos veces más alta que la primera bajada del Dragon Kan (según Javi).jeje!;-)
Bueno pues pasa buen verano y espero verte en septiembre, muchos besitos
HAsta pronto
Clara
Dicho por Clara el 29-06-2007 a las 14:31
Si de pequeño me gustaban esas cosas, ya te digo, yo era de los que se subían a las montañas rusas más felices que nada y que se asomaban peligrosamente a los sitios. Y el caso es que no es porque haya tenido malas experiencias… simplemente es un miedo que se ha desarrollado solo
Dicho por chemapeich el 30-06-2007 a las 0:35