Pues sí, la odisea del teclado continúa. A este ritmo, habiéndome adaptado ya al uso del teclado “windowsero” en el Mac, empiezo a tener dudas de que me pueda adaptar al teclado que debería usar de una manera indolora. La diferente colocación de las teclas, los atajos de teclado… en fin, me temo un calvario ahora que ya empezaba a acostumbrarme a usar el Mac con el teclado viejo.

Pero bueno, eso no quiere decir que ya tenga el teclado, ni mucho menos. La última novedad se ha producido ésta mañana. Bueno, empezó el sábado, que Mon me dio una carta que había para mí en el buzón. Cuando la abrí vi que era una factura de Apple por no devolver el teclado. Lo primero que pensé es que cuando el tipo de Apple me dijo que devolviese el teclado americano en lugar de el español estropeado, se le habría ido la pelota y me reclamaban porque no hubiesen computado que había devuelto lo que debía. Pero no, la verdad es más triste aún, y más creíble: UPS. Desde luego, de aquí en adelante evitaré a toda costa a dicha compañía. Ya os hablé de la mujer quejica con prisas, pero ésta es más gorda aún. Y no me extrañaría que fuese la mujercilla la que la pifió de nuevo: tal era la sensación de competencia que me dio (y mira que la mensajería no es algo que a priori parezca precisar demasiada preparación).

El caso es que el teclado nuevo lo debieron mandar con la misma rapidez que el inglés (que pedí un viernes y me llegó el lunes). Pues bien, según Apple mi teclado nuevo fue entregado el día 30, o sea, el miércoles, tardó dos días. Pero fue entregado a un tal Manuel López (si me lee y le molesta que diga su nombre, que se joda, que por quedarse algo que no era suyo a mí pretenden cobrarme 53 euros). Claro, el personaje éste, con o sin malicia, no puede haber devuelto mi teclado estropeado porque obviamente no lo tiene, y claro, ellos me lo cobran. Mi pregunta es: ¿A dónde llevaron mi teclado? ¿A algún vecino? ¿A cualquier otro sitio?. ¿Por qué permitieron la recepción a firma de alguien que no era yo, y que seguramente ni siquiera me conozca, cuando ese fin de semana se debieron aprender mi dirección bastante bien porque se pasaron al menos un par de veces?. Supongo que se podrá recibir cosas en nombre de alguien, así que pongamos que no es cosa de UPS (aunque no me extrañaría que se equivocasen al entregarle el paquete a quien no debían). Pero si al tal Manuel López le preguntaron por mí… ¿Cómo se le ocurrió no decir que se equivocaban y firmar él y quedárselo?. No sé, habría que ser alguien bastante rarito para hacerlo, y no demasiado buen tipo. Por eso me extrañaría mucho que no fuese cosa de UPS, lo más seguro es que la pifiaran de mala manera.

Y bueno, ahora los de Apple han dicho que abrirán una investigación y que les llame dentro de diez días. Supongo que para averiguar qué pasó en UPS y demás, cosa lógica porque antes de nada deberán averiguar que no intento tangarles. Más les vale que arreglen las cosas, porque aunque no les responsabilizo directamente del problema, que parece ser cosa de la mensajería, si al final la cosa no se resuelve satisfactoriamente no dejaré de sentirme estafado, porque técnicamente les he pagado por no devolver un teclado que no funciona y no me ha sido sustituido. Creo que a eso se le llama estafa, ¿no?.