Es curioso. Últimamente estoy leyendo pocos libros, y en cambio ando en una pequeña vorágine de compras. Me justifico pensando que son libros que realmente quiero, y en cierta medida es verdad, pero como van a estar “cogiendo polvo” en la mesilla de noche… ¿merece la pena?. En algunos casos, creo que sí. Cuando compré Ubik y Cita con Rama, estaba claro el asunto. Ambos eran libros a los que tenía ganas. Ubik, lo admito, es sencillo de encontrar, pero Cita con Rama llevaba años buscándolo. Así que se presentó la oportunidad y, para no verme en la situación de no volver a verlos, se vinieron conmigo a casa.

Luego le llegó el turno a La Máquina Diferencial. No tenía ningún libro de William Gibson, y éste, en colaboración con Bruce Sterling, tenía buena pinta y era el único que había disponible en aquel momento. Y después Solaris, que, igual que en el caso de Ubik, es un libro del que tenía buenas referencias, y pareció una buena idea. Hoy, como ha tocado tarde de andar, se ha venido conmigo otro libro: La Voz de los Muertos. Aunque su título pueda dar a entender otra cosa, es la continuación del (delicioso) libro El Juego de Ender, que de paso recomiendo mucho a cualquiera que pase por aquí.

Y como no podía ser de otra forma, pregunté por Quemando Cromo, también de William Gibson. Robotito me lo dejó hace un tiempo, y la verdad es que tenía algunos relatos fascinantes (me marcó especialmente uno llamado La Rosa Holográfica), así que no perdía nada por preguntar (salvo dinero si me decían que sí). De todos modos no estaba, pero en teoría tienen pedida la edición de bolsillo así que tocará hacer un sacrificio y acercarme la semana que viene a ver si lo han recibido.

Y… vale, lo admito, soy un poco monotemático. Todos los libros mencionados, son, en mayor o menor medida, ciencia ficción (vale, los únicos que quizás no sean ciencia ficción a secas son Ubik y, sobretodo, La Máquina Diferencial). No es que no lea otra cosa. Realmente he leído todo tipo de libros. Pero sin duda es el género que más me gusta, y eso me hace mucho más proclive a leer o comprar un libro a ciegas de éste género que, por ejemplo, uno de suspense o terror. Para gustos los colores, que dicen…