Mierda. No estaba mal, pero poco a poco se me va oscureciendo el ánimo… alguien, fuera de la ventana, toca el clarinete. La verdad es que lo hace bastante bien, he de reconocerlo, pero ello no quita para que ese instrumento siempre me recuerde a mi abuelo, lo cual implica en éste caso melancolía y cierta tristeza. Tedré que irme de casa un rato si no deja de tocar…