En ocasiones pienso que vivimos en una época peligrosa. Tecnológicamente son momentos propicios para labrar un futuro esperanzador de libertad y conocimientos al alcance de la mano para cualquiera. Un futuro en el que las posibilidades para la gente excedan con mucho las que tenemos ahora. Realmente, ni siquiera habría que irse al futuro. Con un poco de colaboración y buena voluntad se podría conseguir. Hace tiempo leí que con la producción de huevos diaria de China se podría dar de comer a todas las personas del mundo un trozo de tortilla bastante considerable. Supongo que era un dato bastante falso, pero lo que sí es cierto es que a nivel alimenticio no debería haber ningún problema en que todo el mundo tuviese una cantidad de comida suficiente. Siempre y cuando hubiese un interés real por parte de los países en ello, cosa que no hay que ser un genio para saber que no es así. En realidad, el hambre y el sufrimiento de unos son beneficios para otros. Está claro que por eso vivimos en el mundo en que vivimos.
De acuerdo, todo esto de lo que he hablado tiene un nombre. Comunismo. Y sí, en los países en que ha habido comunismo las cosas han acabado mal, y las raciones de comida y bienes de primera necesidad que ha otorgado a la gente el estado han sido exiguas, a cambio de trabajar en fábricas inhumanas en horarios infernales. Pero es que en un comunismo a nivel global en que los bienes producidos por un país no se vieran circunscritos a sus fronteras sino distribuidos equitativamente por todo el mundo o al menos en su área de influencia éste tipo de problemas no deberían darse. En éste mundo comunista, países con grandes extensiones de cultivo alimentarían a sus vecinos, los productos de primera necesidad estarían al alcance de todo el mundo y cosas como el acceso a internet o a otros recursos tecnológicos básicos serían libres.
El problema de una sociedad comunista a nivel global sería, sin duda el estancamiento. La falta de competencia tiene esos efectos, para ello sólo hay que echar una ojeada a cualquier producto no bélico fabricado por la URSS durante su existencia. Los avances tecnológicos tienden a estar asociados a las empresas privadas. Por eso en éste mundo utópico habría que dejar ciertos márgenes a la competencia. Dar acceso gratuito a internet, pero como pasa en países que ya lo dan, dar opción a que el usuario pueda pagar más por un acceso más potente. Y conforme éstos niveles suban, mejorar al mismo ritmo los servicios gratuitos. Dar pan gratis a la gente, pero permitirles comprar caviar a precio de oro si se lo pueden y se lo quieren permitir. Transporte público gratuito, pero no impedir a la gente comprarse un coche. Y para todo esto, por supuesto, es necesario que la gente tenga un salario por su trabajo, un salario justo en relación con lo que hacen. Desde luego que seguiría habiendo clases sociales, y en cierto modo no es un mundo comunista en el que todos somos iguales. En realidad lo suyo sería hablar de un mundo capitalista, pero en el que al mismo tiempo todos, trabajen o no, tengan acceso a un nivel de vida aceptable. Algo perfectamente posible, pero que parece que nadie tiene interés en que se produzca. Se ve que resulta mucho más interesante matarnos entre nosotros, sea directamente o a base de negarnos el pan los unos a los otros.


Pero eso es como todo. Si yo me mato trabajando para poder vivir mejor, y tu no haces nada y puedes tirar para adelante, para que sacrificarme tanto?… la vagancia reinaría. Al menos, eso sí, en mi persona.
Dicho por Miky el 11-11-2007 a las 20:05
Pero la gente es avariciosa por naturaleza, y así podríamos conjugar los intereses de la gente avariciosa con los de la gente que no lo es, y todos serían más o menos felices (salvo los avariciosos vagos)
De todos modos no deja de ser un intento de post sobre política-historia ficción… es lo que tiene acabar de leer El Hombre en el Castillo (De Philip K Dick) que más o menos viene a ser eso, un libro de historia ficción…
Dicho por chemapeich el 12-11-2007 a las 17:44