Revisando los recientes comentarios recibidos en el post sobre Surface, me he percatado de que hay un cierto auge (o al menos que lo tengo yo) sobre ese mítico género de las “películas de monstruos gigantes”. Así a botepronto, recientemente he visto dos: The Host y Cloverfield. Ambas están ahora mismo en mi disco duro externo, obviamente en versión original. Y, pensando en ambas películas, resulta claro que hay un cierto cambio en la manera de enfocar éste tipo de películas, que abandonan la serie B para ser, digamos, películas más bien serias.

De hecho, creo que por fin el monstruo ha pasado a ser un personaje secundario, en lugar de ser el gran protagonista. En ambas películas, el monstruo es más bien una excusa, el elemento usado para introducir a nuestros personajes en una situación que de ninguna otra manera conseguiríamos que afrontasen. En The Host, nos encontramos a una familia entera que, ante el ataque del monstruo, tienen que buscar a la hija del protagonista, que ha sido secuestrada durante el primer ataque del extraño ser. La película, por tanto, no se centra en la lucha contra el monstruo por parte de los militares (como pasaba por ejemplo en la versión americana de Godzilla), sino en cómo se las ingenia una familia para escapar de la policía y partir en busca del monstruo, en una ciudad en estado de sitio.

La premisa de Cloverfield, es sumamente similar. Si cambiamos Corea del Sur por Manhattan, y la familia por un grupo de amigos, nos damos cuenta de que se trata prácticamente de lo mismo. En éste caso tenemos a estos amigos buscando a la chica de la que está enamorado nuestro protagonista, que ha resultado herida y está encerrada tras el ataque del monstruo. Obviamente el paralelismo acaba ahí, y las situaciones que deben atravesar son completamente diferentes, aunque comparte con The Host la estética usada en el monstruo, la táctica de quitarle importancia al ser y centrarse en los personajes humanos y en su reacción ante la situación, y el que el ejército tenga un papel secundario y relativamente similar en ambas películas. Cloverfield añade, además, una cierta estética a lo “Bruja de Blair”, rodada siempre cámara en mano supuestamente por uno de los personajes, al que prácticamente no vemos en toda la película.

Si tuviera que elegir una de las dos, resultaría complicado. Ambas tratan el mismo tema de fondo, el cómo una persona normal y corriente puede llegar a actuar de manera heroica si la situación lo requiere. Y el cómo ese tipo de actos no están reñidos con el sentido común, ya que no son películas en las que nuestros personajes corran verdaderos riesgos, sino que dentro de la situación intentan minimizarlos. En resumen, creo que son dos películas recomendables, para los amantes del género o para los que quieran ver algo fresco. Recordando las reacciones en la sala cuando fui a verla, The Host puede ser menos recomendable, por ser cine oriental, que muchas veces en occidente cuesta algo más pillarle el punto (por sus toques cómicos y el estilo de actuación más exagerado respecto a lo que se suele hacer por aquí).

Por cierto, obviamente el hablar ahora de monstruos y el título del post tienen algo que ver con el hecho de que a su vuelta de París mi hermana me haya traído de recuerdo un peluche de Sulley, el protagonista de Monstruos S.A.