¿Te acuerdas? Ha pasado ya tanto tiempo, que parece que fuese en otra vida. Éramos jóvenes, algo alocados, y creíamos que podíamos con todo. No es que todo fuese como la seda, un camino de rosas, pero, ¿quién nos iba a decir que acabaríamos así?. Si ni siquiera esperaba llegar vivo al día de hoy. Tenía esa idea estúpida y romántica de la vida, toda aquella mierda de “vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver”. No es que fuese verdad y yo aprovechase la vida como si cada segundo fuese el último, pero toda aquella música que escuchaba, aquella gente a la que admiraba, el rock…

No, no es que viviese en un mundo imaginario, pero en cierto modo todas esas cosas parecían más normales, más reales, de lo que me parecen ahora. Y también es cierto que conocía a gente y llevaba un estilo de vida que hacían que todo eso resultase más plausible. ¿Sabes que Kurt Cobain murió cuando tenía, más o menos, mi edad? Creo que la he sobrepasado por un mes o dos. Él murió siendo una leyenda, y dejando a la pequeña Frances detrás. Si yo lo hiciera ahora, nadie notaría ninguna diferencia. ¿Acaso hemos dejado alguna impronta en el mundo? Tú, seguramente, sí. Yo hace tiempo que mi vida entró en un bucle, o en una espiral que me lleva más y más al centro, a mí mismo, y me aleja del mundo anulando cualquier huella que pudiese dejar en él. Supongo que me lo he buscado, ¿no? Seguramente, ya venías viéndolo, y no hace falta que te lo diga. Pero todo el mundo dice a veces cosas que son totalmente prescindibles, y yo reclamo mi derecho a hacerlo.

Si no estuviese, y tuvieses que recordarme… ¿Qué recordarías de mí? No, no contestes. En realidad prefiero no saberlo. Pero, bueno, simplemente espero que, al menos, pudieses rescatar aunque fuese una cosa, con una me basta, que no fuese absolutamente mala. Y, en caso contrario, espero que tengas la bondad de mentir, llegado el caso, aunque sea un poquito…