Pues bueno, vamos a hablar de otra seriecilla que ando leyendo éstos días. Aunque por la imagen al ojo poco entrenado puede que no se le haga muy evidente, trata de música. Trata sobre cómo la vida de un chavalín japones al que llaman Koyuki cambia al conocer la música, cómo aprende a tocar la guitarra, se mete en un grupo… Pero bueno, no os voy a destripar la historia. El nombre de la serie viene del nombre del grupo, nombre que recibió por el perro de uno de los protagonistas.
El problema es que creo que seré incapaz de decidirme a ver el anime. La música es muy importante en la trama, obviamente, y el hecho de que la música que le hayan puesto no me guste sería terrible. ¿Y si resulta que Beck hacen una música que me horripila? Pues eso. Es muy arriesgado ponerme a verla, porque aunque no creo que me desenganchase del manga, todo podría ser, y tampoco quiero eso, porque me está gustando.
Pero ya el manga tiene algunos problemas. Bueno, uno… en el que creo que el Mon coincidiría conmigo. El prota… usa una Telecaster. Vale que aquí el compañero de piso es un talibán, pero a veces tiene razón, y ni por llevarle la contraria llegaré a decir que la Telecaster no es una guitarra horrible. Puede ser de las pocas guitarras contra las que tengo verdaderos prejuicios… Pero la Telecaster es superior a mis fuerzas. Es que ya puestos a hacerle publicidad a Fender, pues mismamente la Stratocaster es mucho más bonita. Al menos compensan el patinazo haciendo que el otro guitarrista lleve una preciosísima Les Paul con agujeros de bala
Pero ese deslicillo con la guitarra (desliz para mí, que seguro que hay amantes de la Telecaster), la serie está muy bien y tiene detalles y personajes estupendos. Abundan las referencias a la música, tanto en lugares (los personajes pasan por sitios como el Hotel Morrison o el café Smiths), como en las portadas de cada capítulo, que suelen ser parodias de discos. La imagen del post es una de ellas, una parodia del Nevermind de Nirvana. Y como comentaba, hay personajes estupendos, y uno de ellos es el que aparece en la portada. Un cuarentón solterón, ex nadador olímpico que enseña a Koyuki a nadar y a tocar la guitarra, y que es un auténtico pervertido (tiene escenas impagables como cuando cuenta que fue rechazado cuando pidió matrimonio a una prostituta sadomasoquista, o algo así, que historietas de ese tipo cuenta varias).
En fin, que le echéis un ojo que está entretenidilla, y el dibujo es estupendo, con personajes muy expresivos y escenas de conciertos realmente conseguidas.


Pues ahora ando enfrascado en la lectura de este recomendable manga. Al parecer hay una serie anime, pero en todo caso ya la veré llegado su momento: por ahora tengo pendiente reemprender/acabar la interesante Ergo Proxy y sigo queriendo ver Last Exile, aunque mi reciente afición a las series yankees de imagen real me quita mucho tiempo para eso.