Nokia Morph (vía Noticias 3D)
Generalmente, cuando un diseño funciona, no se cambia, y si se cambia es para mejor. O al menos eso se supone. En muchas ocasiones, el que el rediseño sea para mejor es algo relativo. Es un poner en la balanza las ventajas que tendría usar un nuevo diseño y las posibles desventajas, y sopesar si compensa o no. La mayoría de las veces ésta evaluación se hará en la mesa de diseño, a veces incluso antes, así que muchos rediseños no los veremos nunca.
Por supuesto que un rediseño puede salir mal, y que finalmente las ventajas no lleguen a materializarse, o finalmente no compensen tanto como se esperaba. En mi opinión, el campo en el que el rediseño se ha estrellado más veces es en el diseño de embalajes, y los famosos “abrefácil”. Se supone que el abrefácil sirve para que abrir el embalaje y sacar el producto, generalmente alimentario, sea más sencillo. Pero en la mayoría de las ocasiones, no sólo resulta igual o más difícil, sino que las desventajas de ese rediseño quedan magnificadas. El caso más sonoro con el que nos solemos encontrar, es con los bricks de leche. El abrefácil más extendido en estos envases es en el que abres una tapita de plástico y, al usarlo por primera vez, tienes que estirar una tapita de plástico/papel de aluminio para poder verter la leche. La idea, en sí, no es mala. Pero en la práctica, la mayoría de las veces la tapa plástica se rompe antes de que la destapes y hay que recurrir al cuchillo o algo equivalente para acabar de abrirla. De acuerdo, en el peor de los casos la complicación para abrirlo es similar a la de abrir un brick de leche tradicional. Pero tiene una desventaja añadida: no podemos regular cuánto abrimos esa abertura. Y, la mayoría de las veces, la abertura máxima del abrefácil es demasiado pequeña. Hay gente que nunca supo abrir bricks de leche, y los han abierto demasiado pequeños toda la vida y no saben hasta qué punto esto es malo. Pero la gente que sabe abrir bricks de leche conoce el secreto: el agujero debe ser lo más grande posible dentro de los límites razonables. Con una abertura grande, mientras el líquido se vierte el aire entra naturalmente en el envase, y no hay problema. En cambio, cuando la abertura es demasiado pequeña a poco que lo inclinemos toda la abertura está ocupada vertiendo leche, con lo cual no entra aire y llega un momento en que ese aire entra de golpe (generalmente al reducir la inclinación) y el resultado es que la leche sale a presión y cae en todos lados menos en la taza.
Además de esto, que se suele repetir con miles de productos diferentes también existe otro problema. Son más caros. Claro, la empresa seguramente saque beneficios con su inclusión, porque el sobreprecio que te cobran será superior al sobrecosto que les supone, y les salen rentables. Sólo así se puede explicar que sigan utilizándolos, y los implanten en productos nuevos después de quedar claro que son un fracaso.
Pero el ejemplo más sangrante que se me ocurre es el del plástico de los CD’s y los DVD’s. El hecho es que casi siempre resulta inútil, me sorprendería que alguna vez hubiese conseguido abrir un CD con él. Y, por si fuera poco, aún cuando funciona, por su posición hay que hacer grandes esfuerzos para sacar el CD, porque se queda bien adherido y estirar se convierte en un suplicio, mientras que si lo hemos abierto suciamente, generalmente el corte del plástico es irregular y el CD sale casi sólo. También se usa el mismo sistema para abrir los cartones de Lucky (que no se deberían llamar cartones ya que son de plástico), con el defecto añadido de que se abre entre la segunda y la tercera fila de paquetes, con lo cual el cartón se nos convierte en dos minicartones desiguales de los que es muy difícil sacar el paquete.
Y bueno, éste ha sido mi repaso rápido al mundo de los abrefácil. No están todos los que son, pero sí son todos los que están. Como se suele decir, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra… es decir, que para llevarme la contraria tenéis que conocer algún abrefácil que realmente haga honor a su nombre.
En Supercarfreak he encontrado unas fotejas a bastante calidad del TVR Sagaris. Pese a que, realmente, su estética es bastante actual, me ha traído recuerdos de otros tiempos. Esa época donde los alerones desmesurados al estilo del Ferrari F40 dominaban el mundo, y donde el coche que más branquias y tomas de aire tenía, era el rey. Hasta que jubilaron al Diablo y le sucedió el Murciélago, la auténtica reina en este tipo de diseño de coches era Lamborghini.
Pero eso es cosa del pasado. Hoy día no se llevan las excentricidades, y los superdeportivos tienden a buscar una estética más limpia, con más clase. Como ejemplos, se puede mirar el Ferrari Enzo, el Koenigsegg CCR (el actual rey de la categoría, con permiso del ostentosísimo Bugatti Veyron). La tendencia actual es ocultar los apéndices aerodinámicos (a base de usar alerones retráctiles y difusores que produzcan agarre sin romper la línea exterior) y reducir al mínimo las entradas de aire, o al menos intentar que éstas sean armoniosas. Pero el Sagaris se salta todo esto a la torera.
No recuerdo haber visto ningún coche, fuera del circuito, con semejante colección de entradas y salidas de aire. Por no hablar de los tubos de escape que salen hacia el lateral ni del alerón (más que alerón, por su inclinación, debe actuar casi como freno de avión) de plástico transparente. Ambos se aprecian mejor en ésta foto. Y, lo peor de todo, es que detrás de toda esa parafernalia supérflua, el coche en general está bien. Las proporciones, típicas de TVR, están bien, los faros tanto frontales como traseros tienen un diseño interesante y detalles como los pasos de rueda o la salida de aire camuflada con el borde de la puerta me resultan muy atractivos. Pero todo lo que han puesto encima de eso es tan excesivo… que creo que acabaré odiando este coche. A los diez años lo hubiese adorado, le habría hecho un altar y habría creado una religión en torno a él, pero hoy día… en fin. Espero que TVR no siga haciendo los coches así y nos sigan deleitando con bellezas como han sido todos sus coches que había visto hasta ahora.
P.D. Sí, el coche no es nuevo, pero hasta ayer no había visto una foto en la que se le viese entero, sino sólo detalles, y visto entero se da uno cuenta de cómo es realmente…
Supongo que no voy a descubrir américa, ya han corrido ríos de tinta sobre el tema y habrá gente que esté un poco saturada de consolas de nueva generación. Los que me conozcan, quizás piensen que cómo es que voy a hablar de esto. Su razón tendrán, porque soy un tipo al que los videojuegos no es que le atraigan demasiado, y los de consola menos. Y más de uno pensará que no tengo ninguna autoridad para hablar del tema, que cómo voy a analizar algo que no conozco en extremo y que no practico. Quizás eso sea lo que me hace idóneo. La última consola que tuve y usé fue la Playstation, la original, y tampoco me piqué demasiado. Cuando conseguí que mi madre la comprase pensaba que con la excusa de los grandes juegos de rol a lo Final Fantasy VII la estaba engañando para conseguir una consola. En realidad ella le ha echado muchas más horas que yo, sospecho que ella me usó a mí como excusa para convencer a mi padre de meter esa consola en casa.
El caso es que como llevo años sin darle al tema, no tengo preferencias especiales por ninguna. Mis recuerdos de la Play son tan lejanos y tengo tan pocas ganas de volver a jugar con aquellos juegos que la retrocompativilidad (supuesta) de la Play 3 me la trae floja. Obviamente no he tenido ni usado una Xbox, y al ser de Microsoft podría pensarse que le tendré algún tipo de manía por ser del “tito Puertas” y su marca de las ventanas, pero no os engañéis, soy usuario de Windows y en más de una ocasión se me ha visto reconociendo los aciertos que tienen. Y sería una tontería tenerle manía a una consola por su relación con una cierta marca de Software, cuando el que el software me guste o no nada tiene que ver con lo que hagan en hardware. Y por último y no menos importante, mi relación con Nintendo acabó con la Game Boy y la SuperNintendo. Mi madre tiene una Game Boy Advance, pero no he jugado con ella. No tengo una especial filiación por ellos, a la primera de cambio les abandoné, sin acritudes, por Sony. No por nada especial, no porque no me gustase o hubiese tenido malas experiencias. Simplemente lo dejé.
Espero pues que haya quedado claro que no tengo preferencias por ninguna marca. Al menos no basadas en experiencias anteriores con sus máquinas ni en general con ningún producto suyo. Dicho esto, daré mi opinión sobre las consolas. Primero el tema de la tan traída retrocompatibilidad. Yo preguntaría a los usuarios de PS2 cuántas veces han jugado en ella con juegos viejos de la Play. Dudo que lo hayan hecho mucho, en la práctica el mercado del videojuego lo que quiere es quemar lo antiguo en cuanto puede, para que compres un juego nuevo. Te venden las maravillas gráficas de la nueva generación y esperan que tires tu juego viejo y vayas a dejarte la pasta a por la última novedad. Y la impresión que tengo es que la mayoría de los jugadores lo hacen (bueno, al menos lo de dejar de lado lo viejo rápidamente, lo de dejarse la pasta… ejemm). Entonces, creo que por mi postura se intuye que a mí eso de la retrocompatibilidad me parece una chorrada. Puede ser un argumento de marketing, y quizás les haga vender más consolas o ganar adeptos entre anteriores usuarios que “pican”. Pero si lo pensasen mucho se darían cuenta de que ya tienen una máquina para jugar a esos juegos, sólo hay que conectarla (y hoy día eso es más fácil que cuando empecé con la Master System…). Y al que me diga que va a vender su vieja consola para financiar la nueva… le perdería el respeto. A mí personalmente hoy día me llaman más las consolas viejas, por el tema “recordar viejos tiempos y buenos momentos” y por ese toque a infancia y a estilo antiguo que por jugar en sí. Al pensar en vender una consola, o un juego, o un disco, o… no puedo evitar pensar en vender recuerdos y momentos, y no me gusta la idea.
Otro temilla… el soporte de los juegos. Aquí me queda la incógnita del formato que usa Revolution, creo que será algún tipo de formato propio, pero no estoy seguro. Así que hablaré de las otras dos. Aquí creo que la que mejor lo ha hecho ha sido Microsoft. Tengo una cierta aversión a la cantinela de matar el DVD, y al menos Microsoft al principio la venderá sin el HD-DVD, así que se ganan mi simpatía. Si añadimos que éste formato será mucho más económico que Blu-Ray, tanto los lectores como el soporte mismo (ya que Blu-Ray no puede aprovechar nada de los actuales DVDs en su fabricación) y que a Sony se le fue la olla cuando dijo que Blu-Ray requeriría conexión a internet y se podría desconectar él solito si veía que hacías algo chungo (cosa que espero que rectifiquen pero que puede haberles hecho un daño irreparable entre los enteradillos del tema) es obvio que opino que meter Blu-Ray es un error. Yo, desde luego, no pienso tocar un Blu-Ray. A parte de que opino que reemplazar el DVD es tontería. No necesitamos más capacidad, creedme. Las películas ya se ven bien en DVD, y sinceramente no me atrae el tema “alta resolución” ni ponerle menús chachi piruli y mil extras. Y en juegos… aún hay juegos en CD, así que no matemos a su sucesor todavía.
La potencia de las máquinas… auguro que les sobrará a las tres. Las compañías de videojuegos han perdido el norte, ya casi no saben hacer juegos divertidos y su única obsesión es mejorar los gráficos. Y no creo que sea el camino… yo a lo único que juego habitualmente es al solitario del iPod y al carta blanca en el ordenador. Esos juegos me entretienen. El resto, y aunque pruebo bastantes para ordenador, rara vez me duran un par de días. Me canso enseguida porque no son entretenidos, o te entretienen muy poco tiempo. Por eso, empeñarse en meter un procesador “X veces” más potente que los de ordenador y una gráfica con “chorrocientos pipes y tropocientos megaherzios” me parece del género tonto. Y lo de que las consolas vengan en alta definición no me parece imprescindible… lo único que eso hará es que los dientes de sierra ya no se los achaquemos al televisor x’D
Y por último el diseño… habría que decirles algo a Sony y a Microsoft. Para mucha gente, el que las consolas sean apilables es una buena idea. ¿Pero qué hacen? La Xbox 360 al menos tiene la superficie cóncava así que mal que bien se le podrá poner algo encima (otra consola nueva, o el lector de DVD, o qué se yo, ¡juegos mismamente!). En cambio la Play no es más que el modelo viejo con las superficies convexas y de color gris. Es un diseño poco inspirado, poco práctico y que huele un poco a más de lo mismo. En cambio la Nintendo me parece bonita. Pasan de formas raras, es cuadradita, minimal, se la ve pequeña y colocada en su soporte causa muy buena impresión visual. Lástima que la gente se ciegue por sus filiaciones personales y obvien el hecho de que ésta consola es claramente mucho más bonita que las otras. Y al menos su mando es innovador. No sé cómo funcionará, pero al menos se nota que han hecho un esfuerzo en innovar. El de Xbox es lo de siempre pero inalámbrico, y el de Play parece un plátano o un boomerang, y no lo veo especialmente cómodo, pero desde luego es feo. En diseño cero para los señores de Sony (y eso que defiendo que en su generación PS2 les barrió en este apartado al resto), aprobadito para Microsoft (no innovan, pero al menos han evolucionado respecto a lo anterior y no han hecho graves cagadas) y notable alto para Nintendo, que ha hecho los deberes.
Ahora debería sacar unas conclusiones finales… Sólo diré que lo que debería marcar la diferencia son los juegos, y de eso no sabemos nada de nada. Nos han hablado mucho de potencia y de retrocompatibilidad, pero se han olvidado de los juegos. Así que realmente no sé cuál será la mejor finalmente. Lo que sí sé es que a día de hoy la única que me llama algo es la Nintendo, porque la veo diferente a las otras y veo que puede innovar en el modo de jugar. Puede que sea la menos potente, pero apuesto a que será la más divertida. Aunque probablemente nunca lo sepa, porque probablemente nunca le ponga la mano encima a ninguna de las tres.

