Anti-huelga

Lo he decidido. Me voy a hacer “antihuelguista”. Supongo que no seré el primero, pero al menos creo que no es un “movimiento” todo lo extendido que debería. Y deberíamos promoverlo.

Mi queja es en contra de las “huelgas” que perjudican al usuario y benefician a la larga al empresario, especialmente en el sector servicios. ¿Por qué? Porque ahora los kiosqueros (o al menos en el que suelo ir) están “de huelga” y no recargan la tarjeta bus. Analicémoslo. ¿Qué consiguen? Absolutamente nada. Al no poder recargar la tarjeta, supongo que piensan que la gente no cogerá el autobús e irán andando. ¿Están tontos? Lo que hará la gente será cagarse en los muertos del kiosquero (o de TUZSA, en el caso de aquellos con tendencias más sindicalistas) y coger el autobús, pagando EL DOBLE de lo que pagarían con la tarjeta. Es decir, TUZSA recibe más ingresos por viajero gracias a la huelga. Y si el viajero quiere recargar la tarjeta, fácilmente (al menos a mí me ha tocado) irá a la oficina de TUZSA a hacerlo, con lo cual se ahorrarán trámites y dinero los señores del transporte público. Lo bueno es que la señora del kiosco ni siquiera me ha dicho de que iba la huelga, y no pienso preguntarle. Es una huelga de mierda que únicamente perjudica a los usuarios del servicio público.

Así que yo, a partir de ahora, no volveré a dicho kiosco. En eso consiste mi “anti-huelga”. No creo que la siga a rajatabla siempre, pero al menos es una iniciativa que intentaré tomar. Me resulta sumamente insultante que proliferen las huelgas en las que perjudican más a quien ni siquiera tiene idea de qué va el tema. Y me repatea que la gente encima se posicione a favor de los huelguistas. Es casi tan insultante como imaginar a una asociación de consumidores defendiendo la no liberalización de los horarios comerciales. ¡Ah si! Que eso ya existe. Valiente panda de hipócritas…

P.D. Veo bien que la gente reivindique sus derechos, no estoy en contra de ello, pero al menos que no me vengan a tocar la moral a mí, que por si no se han dado cuenta comen gracias a las revistas que les compro y a las tarjetas del bus que me recargan. Que están en el sector servicios, y se supone que tienen que dar servicio a la gente, y no joderles la vida…

Zeitgeist

Pues, por recomendación y empeño de Xavi, acabé viendo Zeitgeist. Que, bueno, se deja ver bien y tiene un título precioso (Zeitgeist significa a grandes rasgos “el espíritu de una era“). Como buen interesado en teorías conspiranóicas, no dejo de ser presa fácil para ése tipo de documentales. Mi opinión es que, como cualquier tipo de teoría en ese sentido, hay que creerse lo justo y necesario. Porque no soy aficionado a creerme ése tipo de teorías, sino simplemente a escucharlas. Muchas veces, se trata de hacer grandes mentiras basadas en pequeñas verdades que resultan interesantes.

Como buena teoría conspiranóica, el documental basa sus teorías en los dos grandes tópicos del género. Un gran gobierno en la sombra, y que nos manipulan cómo quieren. Cosas que no niego, pero que veo poco probable que sean tal y cómo nos cuentan. El mensaje final que envía es el de la manipulación. Cómo el cristianismo es una mentira para manipular al pueblo, cómo los ataques del 11S son una mentira y cómo los grandes bancos dominan el mundo manipulando la opinión pública. Se puede creer, o no creer, pero mi inclinación es la de ser bastante crítico con el tema. En cierto modo, mi principal razón es que, el primero que da la sensación de manipulador, es el documental. Me resulta altamente irónico que, para colocarnos en contra de algo, use un lenguaje y unos métodos muy similares a los que supuestamente usa ése algo contra el que debemos ir. El estilo visual y la manera de narrarlo todo, me recuerdan más a panfletos de propaganda totalitarista que a otra cosa. Parece una mezcla entre 1984 y los videos de La Naranja Mecánica, todo ello aderezado con algunos toques “new age”. Pero más allá de eso, la otra sensación que da es que se han sacado gran parte de las ideas de la manga. Te aportan pruebas, sobre cuya veracidad no puedo opinar, pero que aunque fuesen verídicas, no dan la sensación de ser determinantes.

Así que, en general, lo veo tremendamente sensacionalista y catastrofista. Y, por supuesto, “estadounidense-centrista”, ya que se supone que cuatro americanos determinan la voluntad del mundo. Y, lo más interesante de todo, es que no da ninguna razón para creerlo. Porque es incapaz de dejar clara cual sería la motivación para montar semejante tinglado, al menos no en la época actual. Si ese grupo de gente hiciese ésas cosas, ¿Cual sería su motivación? En principio habla de que los bancos querían hacer dinero. De acuerdo. ¿Pero ahora? ¿Por qué seguir más allá si con el actual estado de las cosas (siempre según el documental) ya tendrían todo el poder que podrían desear? No puedo ver como motivación el dinero, ni las ansias de poder, ni nada de éso. ¿Mantener el Statu Quo del que disfrutan actualmente? No, porque para que se rompiese tendría que haber quien lo conociese y tuviese poder para romperlo, y no se da ninguna de las dos premisas.

En resumen, me parece un interesante juego de política-económica ficción, pero no le veo mayor credibilidad. Entretenido, eso sí.

Utopía

En ocasiones pienso que vivimos en una época peligrosa. Tecnológicamente son momentos propicios para labrar un futuro esperanzador de libertad y conocimientos al alcance de la mano para cualquiera. Un futuro en el que las posibilidades para la gente excedan con mucho las que tenemos ahora. Realmente, ni siquiera habría que irse al futuro. Con un poco de colaboración y buena voluntad se podría conseguir. Hace tiempo leí que con la producción de huevos diaria de China se podría dar de comer a todas las personas del mundo un trozo de tortilla bastante considerable. Supongo que era un dato bastante falso, pero lo que sí es cierto es que a nivel alimenticio no debería haber ningún problema en que todo el mundo tuviese una cantidad de comida suficiente. Siempre y cuando hubiese un interés real por parte de los países en ello, cosa que no hay que ser un genio para saber que no es así. En realidad, el hambre y el sufrimiento de unos son beneficios para otros. Está claro que por eso vivimos en el mundo en que vivimos.

De acuerdo, todo esto de lo que he hablado tiene un nombre. Comunismo. Y sí, en los países en que ha habido comunismo las cosas han acabado mal, y las raciones de comida y bienes de primera necesidad que ha otorgado a la gente el estado han sido exiguas, a cambio de trabajar en fábricas inhumanas en horarios infernales. Pero es que en un comunismo a nivel global en que los bienes producidos por un país no se vieran circunscritos a sus fronteras sino distribuidos equitativamente por todo el mundo o al menos en su área de influencia éste tipo de problemas no deberían darse. En éste mundo comunista, países con grandes extensiones de cultivo alimentarían a sus vecinos, los productos de primera necesidad estarían al alcance de todo el mundo y cosas como el acceso a internet o a otros recursos tecnológicos básicos serían libres.

El problema de una sociedad comunista a nivel global sería, sin duda el estancamiento. La falta de competencia tiene esos efectos, para ello sólo hay que echar una ojeada a cualquier producto no bélico fabricado por la URSS durante su existencia. Los avances tecnológicos tienden a estar asociados a las empresas privadas. Por eso en éste mundo utópico habría que dejar ciertos márgenes a la competencia. Dar acceso gratuito a internet, pero como pasa en países que ya lo dan, dar opción a que el usuario pueda pagar más por un acceso más potente. Y conforme éstos niveles suban, mejorar al mismo ritmo los servicios gratuitos. Dar pan gratis a la gente, pero permitirles comprar caviar a precio de oro si se lo pueden y se lo quieren permitir. Transporte público gratuito, pero no impedir a la gente comprarse un coche. Y para todo esto, por supuesto, es necesario que la gente tenga un salario por su trabajo, un salario justo en relación con lo que hacen. Desde luego que seguiría habiendo clases sociales, y en cierto modo no es un mundo comunista en el que todos somos iguales. En realidad lo suyo sería hablar de un mundo capitalista, pero en el que al mismo tiempo todos, trabajen o no, tengan acceso a un nivel de vida aceptable. Algo perfectamente posible, pero que parece que nadie tiene interés en que se produzca. Se ve que resulta mucho más interesante matarnos entre nosotros, sea directamente o a base de negarnos el pan los unos a los otros.

D.E.P.

Ayer me enteré de una de esas noticias que te dejan un poco desconcertado. La muerte de Juan Antonio Cebrián. A muchos supongo que el nombre les dirá poco, pero es uno de esos personajes que, una vez conoces su vida y obra, generan simpatía. Hace bastantes años que el único programa de radio que me gustaba era el suyo. La Rosa de los Vientos.

El programa lo comencé a escuchar hace un número indeterminado de años. Sí que recuerdo cómo lo conocí. En aquella época mi padre debía pasar por la época en que escuchaba el programa nocturno de deportes de onda cero. Por alguna razón, me debió hacer gracia y debí escucharlo hasta que acabó, y entonces empezó La Rosa. Y me convertí en rosaventero. La gracia que tenía el programa es que hablaban de mil y un temas, y casi todos interesantes. En él cabía desde la historia (relatada inmejorablemente por el propio Cebrián en sus Pasajes de la Historia) hasta la parapsicología, pasando por el cine, el mundo del espionaje y la política… en fin, casi cualquier cosa tenía su cabida.

Y con el paso de escucharlo durante años, los contenidos siempre fueron a mejor, nunca a peor. Siempre había algo interesante que descubrir con el programa. Obviamente, siempre había alguna cosa que se salía de tus intereses, o con la que no estabas de acuerdo, pero en general el regusto con el que te dormías cada noche era el mejor. Y mira que yo, con temas como la parapsicología, y pese a que produce cierta fascinación en mí, siempre he sido de lo más crítico, pero el enfoque que usaban tenía al menos cierto criterio, y no dejaba la sensación de que te estaban contando algo que ni ellos creían. O que considerases que nadie en su sano juicio podría creer, claro.

Y el encargado de unir tan variadas piezas era Cebrián. Y lo hacía estupendamente. Pero ya no está entre nosotros, el sábado día 20 un infarto se lo llevó. Descanse en paz. Se echará de menos su voz en las madrugadas, o en mi iPod, que es como solía escucharlo últimamente gracias a los podcasts… Una gran pérdida que, desgraciadamente, mucha gente no habrá llegado a notar.

Situación

(Expuesta por mi) ¿Y si ganas mil putos euros al mes y no tienes tiempo ni dinero de ocuparte de un enfermo y el estado no te paga una residencia 24 horas? Respuesta (por un -supuesto/futuro- trabajador social): Que se jodan, haber estudiado

Conclusión: así le va a este pais, y ojalá si me veo en una situación jodida no dependa de los trabajadores sociales de Soria…