¿Coches Voladores?

Siempre resulta interesante echar una miradita al futuro, a ver qué nos podría deparar. Y, al respecto, no sé si considerarme optimista o pesimista. O quizás lo mío sea un punto medio. La verdad es que hay toda una serie de expectativas para el futuro que, de acuerdo, en las películas de ciencia ficción quedaban muy bonitas, pero en la práctica no son interesantes. Por ejemplo, los sempiternos “coches voladores”.

¿Realmente queremos coches voladores? En el lado positivo, parece que serían más rápidos y, en 3 dimensiones, el tráfico sería mucho más fluido, en teoría. Pero tiene, en mi opinión, muchísimos puntos negativos. Por un lado pensemos en la enorme complejidad que implica el manejo de éste tipo de vehículos. Un control manual del vehículo en 3D no es algo precisamente trivial, y obviamente al final la mayoría de las cosas se harían automáticamente, liberando al conductor de tareas como estabilizar el vehículo, controlar la altitud, etc, limitándose su conducción seguramente a lo que conocemos ahora más el añadido de poder subir o bajar el coche, que una vez arriba se mantendría altura constante. Con lo cual seguramente existirían distintos escalones de altura posibles, probablemente regulados de similar manera a como lo son actualmente las rutas aéreas. Por otro lado encontramos las consecuencias de un fallo. Ya actualmente, si determinados sistemas fallan en un coche, como la dirección o los frenos, las consecuencias pueden ser muy graves. Y en ambos casos hablamos de sistemas mecánicos o hidráulicos, que tienden a ser muy robustos y fallar poco por sí mismos. En nuestro coche volador, prácticamente todos los controles deberían ser electrónicos. No es que revistan una enorme probabilidad de fallo, pero al añadir controles electrónicos añadimos otra variable más que puede fallar. Actualmente la mayoría de los aviones tienen sistemas Fly By Wire, es decir, son controlados electrónicamente. De hecho casi cualquier avión de combate moderno sería incapaz de volar con controles mecánicos, dado que por su diseño es imprescindible que los ordenadores de a bordo realicen una enorme cantidad de correcciones ya que, de por sí, el avión no tiene un vuelo estable y éste se obtiene mediante dichas correcciones. El problema no es simplemente esos controles, sino que hablaríamos de un volumen de vehículos infinitamente mayor que el presente actualmente en los cielos. Los aviones no suelen estrellarse debido a problemas electrónicos, pero nuestros coches tendrían muchas más probabilidades de que esto ocurriese. Por un lado no es comparable el precio del vehículo. Las enormes cantidades que cuesta un avión hacen que los componentes que se montan en cada uno sean verificados una y mil veces antes siquiera de ser entregado, eliminando posibilidades de fallo. Además, el mantenimiento que tiene un avión, con revisiones constantes, radiografías del fuselaje, cambios de piezas con márgenes de seguridad bestiales, no serían factibles en un artefacto de bajo coste. Y eso aún cuando el propietario fuese una persona responsable y llevase el mantenimiento de su coche volador a rajatabla, cosa que muchos propietarios de coche no hacen (todo el mundo ha visto coches con los neumáticos casi sin dibujo, con la ITV caducada, bombillas fundidas “ad eternum” e incluso cosas peores).

Y por si todo esto no bastase, seguramente hablaríamos de vehículos que no tendrían una electrónica cerrada, sino que tendrían que comunicarse entre sí y con los centros de control de tráfico para evitar accidentes, siendo la circulación más similar a las ya mencionadas rutas aéreas que a una carretera convencional, lo que añade un nuevo riesgo: sabotaje. Me resulta muy sencillo imaginarme a un chaval imberbe, armado con un portátil, estrellando coches desde su habitación mientras se bebe unas litronas con sus colegas. También podría hacerlo perfectamente con un coche tradicional que tuviese controles similares para mejorar la fluidez del tráfico, pero en un coche tradicional es mucho más sencillo tener controles manuales mecánicos como respaldo de seguridad (de hecho coches con dirección asistida “por cable”, como los últimos BMW, creo que siguen teniendo dicha dirección mecánica de respaldo), además de que las probabilidades de supervivencia a un sabotaje a ras de suelo son mucho mayores que a cien metros de altura, dónde en lugar de tener que manejar el coche para estrellarlo bastaría con desactivar un sistema para que cayese como una manzana del árbol.

En conclusión: los coches voladores me gustan, sí, pero para las películas. Para la vida real, dame cuatro ruedas y un volante.

A vueltas con Bose

Pues Kike tiene en su blog colgado un video de unas suspensiones Bose. Y como hace tiempo que no hablo de cosas de ese tipo, pues voy a dedicarles un post, en parte por aburrimiento y en parte por copiarle.

Tras un poco de investigación (muy poca, la verdad) acabamos averiguando algo más de ellas. Para hacernos una idea, estas suspensiones, que recomiendo veáis en acción dándole al link al blog de Kike, llevan siendo desarrolladas desde hace unos 25 años. Puede parecer mucho tiempo, pero si analizamos un poco la tecnología que usan y los avances que habrán sido necesarios, además de que hablamos de una compañía de altavoces y no expertos en el tema, no parecen tantos.

La clave del sistema es la eliminación de los amortiguadores y muelles tradicionales. No es algo tan descabellado, en el pasado era habitual ver vehículos con suspensión por ballestas, por ejemplo, y hoy día podemos ver algunos modelos o preparaciones especiales con suspensiones neumáticas o hidráulicas. Ya empiezan también a verse coches con suspensiones Magneride, que son a grandes rasgos unos amortiguadores con un aceite especial que modifica su dureza según las condiciones de la carretera.

Bose Suspension Pero en este caso, se suprime absolutamente el fluido para hacer funcionar a la suspensión. En su lugar tenemos un motor linear electromagnético para cada rueda. Ésto les permite moverse arriba y abajo más rápido que una suspensión normal, y al ser obligatoriamente activa además hace que reaccione mucho más rápido a cualquier irregularidad o inclinación. Visto desde ese punto de vista, suena hasta lógico. Pero por otro lado, implican la necesidad de obtener la energía eléctrica para hacerlos funcionar, y obtener unos motores con un tamaño y características apropiados, además de un software que controle todo el sistema.

Y no me extrañaría que en eso hubiesen invertido la mayor parte de la larga gestación de éstas suspensiones. Para ahorrar energía se utiliza un sistema de recuperación de la misma, es decir, que cuando la suspensión se mueve hacia arriba acumula energía para disminuir el gasto. Para cuando salga a la calle se espera mantener el peso del sistema por debajo de los cien kilos, aunque eso es algo relativo, ya se refieran a los “amortiguadores” (en cuyo caso parece una meta lógica) o a toda la suspensión, brazos incluídos como en la foto, en cuyo caso me parece poco probable.

La verdad es que a tenor de lo visto en el video y conociendo su comportamiento, parece un sistema prometedor. Igual que parece prometedora la idea de que, como afirman, el sistema esté disponible como extra en algún modelo de lujo dentro de cinco años, por no mencionar que dado su diseño se podría adaptar sin demasiados problemas a muchos modelos.

Esperemos que la cosa llegue a buen puerto, pues auguran viajes cómodos y un aplomo impresionante para los coches del futuro

Mi F1

F1Bueno, pues el que es frikillo no es pa un día, y en uno de esos foros por los que se me ve a veces hay una liga para F1 manager, así que no pude resistir la tentacion de crear mi equipo… el Britten Memorial :D . Y bueno, ésta es su decoración provisional, habrá que pulir detallitos y contratar patrocinadores, pero por ahora estoy bastante contento… me está saliendo muy neozelandés :D .

P.D. algún día haré un post que de verdad merezca ese título y os haré un garabato de lo que haría yo para la imaginaria F-X de la ke hablamos hace tiempo por aquí en los comentarios ;)

Reglamentos FIA

En verano escribí un post sobre la Fórmula 1 en el que hablaba bastante mal de ella. Y sigo pensando mal, para qué engañarnos. Hace poco me bajé los reglamentos técnicos (se pueden encontrar en la página de la FIA). Y… son incluso más aberrantes de lo que creía.

A parte de las esperadas restricciones aerodinámicas que han llevado a que éstos últimos años los monoplazas parezcan mutantes con pequeños aleroncitos saliéndoles del agujero más inimaginable de su anatomía, es asombroso ver hasta dónde llegan las restricciones del motor. Se especifica la altura mínima a la que debe estar el cigüeñal, diámetro máximo de los pistones, distancia entre los mismos, número y tipo de válvulas por cilindro (en éste caso ni siquiera es que restrinjan, es que obligan a llevar 4 válvulas de movimiento alternativo), que sólo puede tener un inyector por cilindro, colocado por encima del orificio de admisión y que no debe inyectar a una presión superior a 100 bares, y que la ignición debe realizarse mediante una bujía de tecnología tradicional por cilindro. Y muchas más cosas, el que quiera flipar que se las baje :P .

Resulta llamativo que se cierre la puerta al uso de tecnologías más que probadas y cuyo desarrollo en competición sería interesante, como la inyección directa (que de hecho sí se ha usado en competición, en los Audi de resistencia), válvulas rotativas… y en cambio se favorece el uso de tecnologías inútiles como las válvulas de accionamiento neumático (que NUNCA se verán en un motor comercial). Curioso lo de las válvulas, porque se usa algo inútil y se prohíbe el uso de algo que quizás sería útil como sería el accionamiento electrónico de las mismas (por partida doble, prohibiendo el uso de sistemas electrónicos para cualquier cosa que no sea control de fluidos y prohibiendo todo tipo de distribución variable).

Por eso, me parece que son un asco de reglamentos. En cierto modo, son una especie de reglamentos de la NASCAR, sólo que en lugar de usar tecnologías tercermundistas y ser medio barato, se usa un reglamento restrictivo para obligar a hacer vehículos caros. El objetivo no lo acabo de ver muy claro, pero bueno, ellos sabrán…

Y yo mientras echaré de menos reglamentos más abiertos de otras épocas… Y seguiré soñándo con esa F-X de la que hablábamos… y con mis grupo C… y entendiendo por qué un bicho enorme como es el grupo VAG pasa olímpicamente de meterse en la Fórmula 1…

NASCAR

Anoche para irme a dormir puse esa película clásica llamada Días de Trueno. La película en sí está bien, no es un peliculón, pero es entretenida. De acuerdo, una historia muy manida, dos personajes que empiezan siendo rivales y descubren la amistad por el camino, pero no está mal llevado, y el ambiente de las carreras americanas pues es un punto.

Y ahí es a donde quería llegar. Las carreras de la NASCAR. Después de ver la película, eso sí, me quedó cierto regusto de que, aunque no lo parece, conducir esos coches por el óvalo tiene cierto mérito. Pero eso sería, digamos, el lado “deportivo” de la cosa. Pero al otro lado de la valla de protección está el factor que todavía se me escapa. El público. Porque vale, probablemente en ninguna competición del motor se adelante tanto como en la NASCAR, pero no son adelantamientos espectaculares. Ni hay curvas bonitas que te hagan quedar diciendo “cómo se puede meter el coche por ahí a esa velocidad”. De acuerdo, hay accidentes. Y puedes ver todo el circuito desde tu asiento, cosa que en circuitos normales no es posible. Eso hace que, quizás, para verla desde el circuito tenga su gracia. Pero en la pantalla de televisión, no tiene nada que hacer contra carreras de verdad, al menos en mi opinión. Ver una carrera que va a ser aburrida a no ser que actúe el morbo de ver un accidente no me motiva.

Y eso por no hablar de la tecnología antediluviana que utilizan los coches, baste nombrar dos cosas: carburadores y gasolina con plomo. Lo cual nos lleva a otro punto: la política intervencionista que existe en casi todas las competiciones en Estados Unidos, y que en el caso de la NASCAR es más fuerte si cabe. El objetivo en sí no es malo, y es hacer que todos los pilotos corran en la mayor igualdad de condiciones posible. Y si para ello hay que “capar” los coches de los ganadores, pues se capan. Pero si a esto le añadimos el usar tecnología antigua obligados por el reglamento, el resultado son carreras en las que los coches son incluso peores que hace veinte años porque se les restringe “por seguridad”. Y eso es peligroso, en el sentido de que, en condiciones normales, un público más o menos entendido vería que el hecho de que un Chevrolet o un Ford o lo que sea gane no tiene ningún mérito, y que tampoco tiene importancia el poco presupuesto que invierta la marca de publicidad en pintar el coche con sus colores porque el margen de mérito de cualquiera que no sea el piloto es tan pequeño que da casi igual. De acuerdo que esto no es así, pero lo normal sería que el beneficio publicitario que se obtuviese fuese más bien escaso.

Pero pese a todo eso, esas carreras siguen teniendo éxito. Esas cosas pasan Only in America…