No puedo dormir. Ordeno y reordeno los apuntes. Invento nuevas y creativas formas de que el subrayado quede más claro. Maldigo mi teoría de que con un subrayador basta. Naranja, siempre he huido del demasiado-tópico-amarillo. Cuando lo compré, no había verdes. Vuelvo a la cama. Una vuelta a la izquierda, otra a la derecha. Subo y bajo el volumen de la película que hay puesta en el ordenador. No funciona. Nueva vuelta a la izquierda, nueva vuelta a la derecha. Pruebo sin sonido, pruebo sin imagen. Mismo nivel de éxito. El éxito tiende a cero, y el cero se seca. Repaso mis preocupaciones, y pese a haberlas, ninguna ha pasado por mi cabeza hasta que las he repasado. Tengo tantas ganas de dormir que las borro enseguida de mi mente. Abro la ventana y hay un mínimo nivel de ruido que me hace pensar que sea la causa de que sean las mil y siga despierto. La cierro y el calor es excesivo. Vuelvo a abrirla. Nueva vuelta a la izquierda, nueva vuelta a la derecha.
Me levanto de nuevo, me coloco las gafas y subrayo las ideas de Kant respecto al gusto estético. Voy a la cocina a por una cocacola, causa descartada al 100% del insomnio. Me cuesta más dormir sin cafeína corriendo por mis venas que con cinco cafés en el cuerpo. Tolerancia, lo llaman. Me trago un termalgin para el incipiente dolor de cabeza. Hago pasar la pastilla con un buen trago de cocacola. Maldigo el momento en que decidí pasarme a la zero, esto es como beberse una pepsi. Aunque es preferible a la cocacola del McDonalds, asquerosa agua sucia. Intento forzar mi mente a tener ganas de dormir: no me gusta la idea de haber tomado el termalgin para nada. Enciendo un cigarro. Muevo el ratón para que se encienda. Abro Camino y voy directo a la página de administrador de Blogsome. Write. Escribo dos párrafos llenos de basura.
T+1 MINUTO
Me invento un título para el post. Elijo una categoría para el mismo, presumiblemente Paranoias. Publish. Comprobación de faltas en la página del post. Manzanita+Q. Vuelta al principio. Repetir hasta que el sujeto se duerma o salte por la ventana. Tres pisos deberían bastar para entrar en sueño profundo. Probabilidades de despertar en tal supuesto: medias/bajas.


