Update 12-08-2008

Bueno, rompamos algo con la ausencia de mí que habéis tenido últimamente. La verdad es que ya llevo bastante tiempo con el blog muy abandonado, y como últimamente toco poco el ordenador, cuando lo toco no tengo demasiadas ganas de, como siempre, no decir nada. Serán cosas de la vida, o de la situación de cada cual, el estado anímico y cualquier excusa que se os pueda ocurrir. Os dejo elegir la que queráis porque seguramente algo de verdad y mucho de mentira habrá en cualquiera de ellas.

La verdad, es que tampoco tengo mucho que contar. ¿Que he leído mucho SuperLópez y a Murakami? ¿Que Wall E mola?. Bua, pereza infinita. Ya escribiré algo cuando me de la vena, si me da. Por ahora, contentaros con que os aclare que sigo vivo…

Desesperación

No puedo dormir. Ordeno y reordeno los apuntes. Invento nuevas y creativas formas de que el subrayado quede más claro. Maldigo mi teoría de que con un subrayador basta. Naranja, siempre he huido del demasiado-tópico-amarillo. Cuando lo compré, no había verdes. Vuelvo a la cama. Una vuelta a la izquierda, otra a la derecha. Subo y bajo el volumen de la película que hay puesta en el ordenador. No funciona. Nueva vuelta a la izquierda, nueva vuelta a la derecha. Pruebo sin sonido, pruebo sin imagen. Mismo nivel de éxito. El éxito tiende a cero, y el cero se seca. Repaso mis preocupaciones, y pese a haberlas, ninguna ha pasado por mi cabeza hasta que las he repasado. Tengo tantas ganas de dormir que las borro enseguida de mi mente. Abro la ventana y hay un mínimo nivel de ruido que me hace pensar que sea la causa de que sean las mil y siga despierto. La cierro y el calor es excesivo. Vuelvo a abrirla. Nueva vuelta a la izquierda, nueva vuelta a la derecha.

Me levanto de nuevo, me coloco las gafas y subrayo las ideas de Kant respecto al gusto estético. Voy a la cocina a por una cocacola, causa descartada al 100% del insomnio. Me cuesta más dormir sin cafeína corriendo por mis venas que con cinco cafés en el cuerpo. Tolerancia, lo llaman. Me trago un termalgin para el incipiente dolor de cabeza. Hago pasar la pastilla con un buen trago de cocacola. Maldigo el momento en que decidí pasarme a la zero, esto es como beberse una pepsi. Aunque es preferible a la cocacola del McDonalds, asquerosa agua sucia. Intento forzar mi mente a tener ganas de dormir: no me gusta la idea de haber tomado el termalgin para nada. Enciendo un cigarro. Muevo el ratón para que se encienda. Abro Camino y voy directo a la página de administrador de Blogsome. Write. Escribo dos párrafos llenos de basura.

T+1 MINUTO

Me invento un título para el post. Elijo una categoría para el mismo, presumiblemente Paranoias. Publish. Comprobación de faltas en la página del post. Manzanita+Q. Vuelta al principio. Repetir hasta que el sujeto se duerma o salte por la ventana. Tres pisos deberían bastar para entrar en sueño profundo. Probabilidades de despertar en tal supuesto: medias/bajas.

14-5-2008

Pues nada… volvemos a lo de siempre, cumpleaños, bajoncete… paso de rayaros.

Monsters Inc.

Revisando los recientes comentarios recibidos en el post sobre Surface, me he percatado de que hay un cierto auge (o al menos que lo tengo yo) sobre ese mítico género de las “películas de monstruos gigantes”. Así a botepronto, recientemente he visto dos: The Host y Cloverfield. Ambas están ahora mismo en mi disco duro externo, obviamente en versión original. Y, pensando en ambas películas, resulta claro que hay un cierto cambio en la manera de enfocar éste tipo de películas, que abandonan la serie B para ser, digamos, películas más bien serias.

De hecho, creo que por fin el monstruo ha pasado a ser un personaje secundario, en lugar de ser el gran protagonista. En ambas películas, el monstruo es más bien una excusa, el elemento usado para introducir a nuestros personajes en una situación que de ninguna otra manera conseguiríamos que afrontasen. En The Host, nos encontramos a una familia entera que, ante el ataque del monstruo, tienen que buscar a la hija del protagonista, que ha sido secuestrada durante el primer ataque del extraño ser. La película, por tanto, no se centra en la lucha contra el monstruo por parte de los militares (como pasaba por ejemplo en la versión americana de Godzilla), sino en cómo se las ingenia una familia para escapar de la policía y partir en busca del monstruo, en una ciudad en estado de sitio.

La premisa de Cloverfield, es sumamente similar. Si cambiamos Corea del Sur por Manhattan, y la familia por un grupo de amigos, nos damos cuenta de que se trata prácticamente de lo mismo. En éste caso tenemos a estos amigos buscando a la chica de la que está enamorado nuestro protagonista, que ha resultado herida y está encerrada tras el ataque del monstruo. Obviamente el paralelismo acaba ahí, y las situaciones que deben atravesar son completamente diferentes, aunque comparte con The Host la estética usada en el monstruo, la táctica de quitarle importancia al ser y centrarse en los personajes humanos y en su reacción ante la situación, y el que el ejército tenga un papel secundario y relativamente similar en ambas películas. Cloverfield añade, además, una cierta estética a lo “Bruja de Blair”, rodada siempre cámara en mano supuestamente por uno de los personajes, al que prácticamente no vemos en toda la película.

Si tuviera que elegir una de las dos, resultaría complicado. Ambas tratan el mismo tema de fondo, el cómo una persona normal y corriente puede llegar a actuar de manera heroica si la situación lo requiere. Y el cómo ese tipo de actos no están reñidos con el sentido común, ya que no son películas en las que nuestros personajes corran verdaderos riesgos, sino que dentro de la situación intentan minimizarlos. En resumen, creo que son dos películas recomendables, para los amantes del género o para los que quieran ver algo fresco. Recordando las reacciones en la sala cuando fui a verla, The Host puede ser menos recomendable, por ser cine oriental, que muchas veces en occidente cuesta algo más pillarle el punto (por sus toques cómicos y el estilo de actuación más exagerado respecto a lo que se suele hacer por aquí).

Por cierto, obviamente el hablar ahora de monstruos y el título del post tienen algo que ver con el hecho de que a su vuelta de París mi hermana me haya traído de recuerdo un peluche de Sulley, el protagonista de Monstruos S.A.

Techno

Techno

No me he podido resistir a postear ésta tira de XKCD. Para los que no dominen el idioma de Shakespeare, traduciré:

“Espera, ¿Estás comprando Techno en iTunes?”
“Si, ¿por?”
“¿No podrías simplemente repetir veinte veces la muestra gratuita de 15 segundos y conseguir básicamente lo mismo?”

Qué grandes verdades lee uno a veces en las tiras cómicas…